El tema en cuestión es que en Andalgalá existen sectores peronistas que son aparentemente irreconciliables y si se pretende acatar la línea bajada por Corpacci, alguien deberá hacer algunos pases de magia para que se logre la unidad partidaria. Magia, si, porque así como el agua y el aceite, es poco probable, por no decir imposible que puedan congeniar, Aguirre con Perea, Ávila con Vergara y Morales, por ejemplo. Naturalmente si el Tribunal de Disciplina dictamina previamente una amnistía que perdone los pecadillos de todos los que fueron por fuera del partido y que lograron, por acción u omisión, que el peronismo como movimiento nacional, como doctrina y como estilo de vida, perdiera la conducción del municipio.
Decíamos que nadie discute la postulación de Lucía Corpacci para la presidencia del consejo provincial. Lo que se cuestiona desde ya es la conformación del partido a nivel local y desde el vamos, ya son al menos tres los sectores que la disputarían.
Está muy bien que así sea porque si no se tienen aspiraciones y vocación de poder, no se puede trabajar en política. Lo que nonos parece bien es que se inicie otra batalla que deja muchos muertos, contusos y heridos que acaso ni el tiempo puede curar.
Mientras los dirigentes discuten en los bares e intercambian notas en páginas digitales locales, la Casa de Todos, permanece cerrada porque algún “legendario” interventor la entregó para que un okupa se okupara de generar disturbios y violencia en vísperas de cada elección, con puntualidad matemática. Sorprende mucho también el hecho de que el Partido Justicialista andalgalense estuvo acéfalo, ausente, perdedor, inexistente, con casa cerrada y con autoridades desconocidas por mucho tiempo, sin que nadie –absolutamente nadie- haya hecho nada para remediar tan anómala y vergonzosa situación.
Está muy bien que la gente participe y se comprometa, sobre todo ahora que el infame gobierno radical ha sido derrotado. Está muy bien que la militancia tome conciencia del enorme valor de la unidad, pero también estaría muy bien que las autoridades hagan justicia y reivindiquen a los pocos que durante todos estos años de apropio, pusieron el pecho y literalmente pasaron hambre y sed de justicia por el solo hecho de ser peronistas. Que el gobierno electo no se olvide de esta gente y de la deuda histórica que tiene con ella.
Catamarca Actual
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