El fin de la sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante conjuntamente con la modificación de los Superpoderes y una mayoría adversa ha puesto al Intendente Perea en un inusual apuro. Mas de una decenas de Obras que puso en ejecución y que no cuentan con la aprobación del Concejo, son la obsesión de todo el Gabinete del Ejecutivo y para ello ya se comenzó a pergeñar como ejercer una presión antidemocrática a los Concejales de la oposición, por lo que en los próximos días veremos desfilar al Concejo desempleados que son utilizados maquiavélicamente por Perea quien para ganar las próximas elecciones no duda en jugar con el hambre de los mas necesitados.
Este es el panorama que se repite una y otra vez en nuestra realidad no tan solo local sino de toda la República en donde los sistemas feudales parecen hacer prevalecer la fuerza bruta de la violencia en contra de los preceptos democráticos por los cuales nos deberíamos regir y así seguimos inmersos en una impunidad que por el momento cuenta con el apoyo de una justicia que parece caminar a paso de tortuga y muchas veces no llega a ser efectiva. El asunto es que el discurso oficialista es que hay que aprobar las obras por que el obrero no tendrá que poner en la mesa navideña, mientras tanto los beneficios reales recaen en funcionarios corruptos y empresarios que no tan solo tendrán en exceso con que festejar en estas fiestas, sino que aseguraran todas las fiestitas venideras de sus hijos y nietos, mientras que nosotros veremos nuevamente a los empleados pedir trabajo dentro de unos pocos meses con la consecuente aflicción de no tener que darles de comer a sus hijos.
Así continúa abriéndose la brecha de desigualdad que creó Perea en su gobierno, por un lado camionetas 4x4 y despilfarro. Por el otro techos que se pasan en días lluviosos, familias numerosas asinadas en una sola pieza y la desesperanza de jóvenes cuyo único futuro es un boleto de ida a una metrópolis que lo alejará de sus seres queridos y de sus sueños.-
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