El trabajo apunta a conocer el patrimonio que se encuentra disperso en el campo “su situación, su integridad y para aprender algo más de historia y para controlar que no se esté saqueando los sitios” explica el arqueólogo, David Álvarez, encargado del museo local.
En la mayoría de los casos la gente va a estos sitios y destruye el patrimonio, ya sea por ignorancia o adrede y “nosotros tenemos que frenar un poco eso” porque la piezas arqueológicas tiene un “valor muy importante y es u bien común de todos los andalgalense, catamarqueños y los argentinos y está totalmente prohibido la búsqueda, excavación o la tenencia de piezas arqueológicas”
El último aporte que recibió el museo fue una pieza aportada por el profesor en historia Marcelo Orellana de “gran valor estético-histórico” que pertenece a la civilización Cóndor Huasi que en breve será exhibida